
Entras a mirar splits y sales mareado. Cinco marcas, veinte modelos, referencias con letras y números que no dicen nada, y una diferencia de 300 € entre dos aparatos que por fuera parecen el mismo.
La buena noticia es que solo hay cuatro cosas que decidan de verdad si un split te va a servir. El resto es ruido.
Cómo saber si el split es el adecuado
Antes de mirar marcas, mira potencia. Es el único error que no tiene arreglo después de comprar.
La regla es 100 frigorías por metro cuadrado, y súbela un 15% si la habitación está orientada al sur, es un ático o tiene ventanales grandes. Tienes la cuenta completa en cuántas frigorías necesitas por m2.
Traducido a lo que vas a ver en la tienda:
| Potencia | Frigorías | Habitación |
|---|---|---|
| 2,5 kW | 2.150 | Dormitorio, hasta 20 m² |
| 3,5 kW | 3.000 | Salón de 25-30 m² |
| 5,0 kW | 4.300 | Salón de 35-45 m² |
El inverter ya no es un extra
Durante años fue el argumento de venta. Hoy prácticamente todos los splits que se venden son inverter, así que no es algo por lo que debas pagar más: es el suelo.
Lo que hace es modular la velocidad del compresor en lugar de arrancar y parar en seco. Menos picos de consumo, temperatura más estable y menos ruido.
Si te ofrecen un equipo sin inverter a buen precio, ahí no hay ganga: hay stock antiguo.
La etiqueta energética: qué mirar de verdad
La letra grande de la etiqueta llama la atención, pero el número que decide tu factura es otro.
- SEER: eficiencia en refrigeración a lo largo de toda la temporada. Es el que importa en verano.
- SCOP: el equivalente en calefacción, si vas a usarlo como bomba de calor en invierno.
Cuanto más altos, menos electricidad necesita el equipo para dar las mismas frigorías. Dos aparatos de 3,5 kW pueden llevarse un buen trecho de diferencia en el recibo si su SEER no es el mismo.
La escala de letras que ves hoy es la del certificado energético europeo actualizado en 2021, así que no compares etiquetas antiguas con nuevas: no significan lo mismo.
El ruido: lo que más importa en el dormitorio
En un salón el ruido se perdona. En un dormitorio, no.
Busca en la ficha el nivel sonoro de la unidad interior en modo silencioso, medido en decibelios. Es el dato que vas a agradecer a las tres de la mañana, y el que muchas fichas esconden entre las últimas líneas.
Truco que funciona igual que con los ventiladores: un equipo que va sobrado de potencia trabaja a media velocidad y hace menos ruido que uno justo funcionando a tope.
Y no te olvides de la unidad exterior. Si la vas a colgar en un patio de luces o pegada a la ventana del vecino, ese decibelio también cuenta, y de ahí salen la mitad de los conflictos de comunidad.
¿Merece la pena el WiFi?
Depende de cómo uses el aire.
Si lo enciendes al llegar a casa y lo apagas al acostarte, el mando de toda la vida te sirve. El WiFi empieza a compensar cuando quieres la casa fresca antes de llegar, o cuando te acuerdas de que lo has dejado puesto justo al montarte en el coche.
Hay un detalle de precio que conviene mirar: en algunos modelos el WiFi viene de serie y en otros el módulo se compra aparte, por 60-100 €. Eso cambia la comparación entre dos equipos que sobre el papel cuestan lo mismo.
La calidad de las apps varía bastante entre fabricantes. LG ThinQ, Daikin Online Controller, Mitsubishi Electric MELCloud y Panasonic Comfort Cloud son las mejor valoradas por los usuarios.
Instalación: lo que no viene en la caja
Este es el apartado donde el presupuesto se dispara y donde conviene preguntar antes.
La caja trae la unidad interior, la exterior, el mando, los soportes y el manual. No trae el tubo de cobre del circuito frigorífico, el cable eléctrico, la manguera de drenaje, los soportes de pared reforzados ni la mano de obra.
Y hay dos factores que encarecen mucho sin que se vean en el catálogo:
- La distancia entre unidad interior y exterior. Cada metro de más es cobre y es tiempo.
- La accesibilidad. Si hay que colgar la exterior en fachada con altura, entra andamio o línea de vida.
Cuándo están más baratos
La temporada manda sobre el precio. En junio y julio la demanda se dispara, los instaladores van saturados y las ofertas desaparecen.
Los mejores momentos para comprar son el final del verano, cuando se liquida stock de temporada, y los meses fríos, cuando nadie piensa en aire acondicionado. Además tendrás instalador disponible en cuestión de días en lugar de semanas.
Preguntas frecuentes sobre splits
¿Qué potencia de split necesito?
Unas 100 frigorías por metro cuadrado, más un 15% si la habitación es un ático, está orientada al sur o tiene ventanales grandes. Para un salón de 25-30 m², lo habitual son 3,5 kW.
¿Qué significa SEER en la etiqueta?
Es la eficiencia en refrigeración a lo largo de toda la temporada. Cuanto más alto, menos electricidad necesita el equipo para dar las mismas frigorías. Es el número que más influye en la factura.
¿Todos los splits llevan inverter?
Prácticamente todos los que se venden hoy, sí. No es un extra por el que pagar más. Si encuentras uno sin inverter muy barato, suele ser stock antiguo.
¿Cuánto cuesta la instalación de un split?
Depende sobre todo de la distancia entre las dos unidades y de si hace falta andamio para colgar la exterior. Lo que nunca viene incluido en la caja es el cobre, el cable, el drenaje y la mano de obra.
¿Cuándo es más barato comprar un aire acondicionado?
A final de verano, cuando se liquida el stock de temporada, y en los meses fríos. En junio y julio los precios suben y los instaladores van con semanas de espera.
¿Hace mucho ruido un split en el dormitorio?
Mira el nivel sonoro de la unidad interior en modo silencioso, en decibelios. Un equipo con potencia de sobra trabaja a media velocidad y se oye menos que uno ajustado funcionando al máximo.
¿Puedo instalar yo mismo un split?
El circuito frigorífico requiere vacío y carga de gas con equipo específico, y manipular refrigerantes está regulado. Colgar los soportes puede hacerlo cualquiera; conectar y poner en marcha, no.
