
En las fichas de los equipos aparece siempre una referencia al refrigerante: R32, R410A y alguna más. Nadie explica qué cambia, y sin embargo es de los datos que más peso tienen a largo plazo.
Afecta al consumo, a lo que cuesta una reparación y a si dentro de unos años será fácil o caro recargar el circuito.
Aquí va lo que conviene saber sin entrar en química.
Dónde se mira
En la placa de características de la unidad exterior, que indica el tipo de refrigerante y la carga en gramos o kilos. También aparece en la ficha técnica y en el manual.
Es el primer dato que pide cualquier técnico por teléfono, así que conviene tenerlo fotografiado.
Por qué se cambió de gas
Los refrigerantes se valoran por su efecto invernadero, y la normativa europea ha ido reduciendo el uso de los que más impacto tienen. Por eso los equipos nuevos llevan refrigerantes con menor potencial de calentamiento.
Esa transición no es solo ecológica en el papel: afecta al precio y a la disponibilidad del gas antiguo con el tiempo.
Qué implica tener el gas antiguo
Los equipos con refrigerantes en retirada siguen funcionando y se pueden reparar, pero el gas se va encareciendo y en algún momento se vuelve difícil de conseguir.
En un equipo con años y una fuga, eso cambia el cálculo: a veces sale más a cuenta sustituir que recargar un circuito que volverá a perder.
No se mezclan ni se sustituyen
Cada equipo está diseñado para su refrigerante, con sus presiones y su aceite. Cargar uno distinto, o mezclar, estropea el compresor y anula cualquier garantía.
Si alguien propone sustituir el gas por otro sin cambiar nada más, eso no es una reparación: es un problema aplazado.
El detalle de la inflamabilidad
Algunos refrigerantes modernos son ligeramente inflamables, lo que no los hace peligrosos en uso normal pero sí impone condiciones de instalación: cantidad máxima según el volumen de la habitación y cuidados en la manipulación.
Es otro motivo por el que la instalación la hace alguien acreditado y por el que la ficha indica superficies mínimas.
Qué mirar al comprar hoy
Un equipo con refrigerante actual, la carga indicada en la placa y un instalador que trabaje habitualmente con él. Y guardar la ficha técnica: dentro de cinco años, ese papel ahorra llamadas.
El refrigerante no es el único criterio, pero es de los pocos que no se pueden cambiar después de comprar.
Preguntas frecuentes
¿Dónde veo qué refrigerante lleva mi aire?
En la placa de características de la unidad exterior, que indica el tipo y la carga. También aparece en la ficha técnica y en el manual. Conviene tener esa placa fotografiada: es lo primero que pregunta un técnico.
¿Se puede cambiar el refrigerante por otro?
No. Cada equipo está diseñado para su refrigerante, con sus presiones y su aceite. Cargar otro distinto o mezclar daña el compresor y anula la garantía.
¿Es un problema tener un equipo con gas antiguo?
Funciona y se puede reparar, pero el gas en retirada se encarece y se vuelve más difícil de conseguir. En un equipo con años y una fuga, a veces compensa más sustituir que recargar un circuito que volverá a perder.
¿Son peligrosos los refrigerantes nuevos?
Algunos son ligeramente inflamables, lo que no supone riesgo en uso normal pero impone condiciones de instalación, como una cantidad máxima según el volumen de la estancia. Por eso la ficha indica superficies mínimas.








